Bica do Sapato por Inês Meneses 

Quien sea curioso, entrará. Yo defiendo  que la curiosidad es el motor de la inteligencia, y la inteligencia nos llevará a la sensibilidad. Después al apetito. 

Quien no tema el tamaño de las paredes e la fuerza de la puerta, seguirá enfrente. Valiente. 

Al entrar en esta casa, encontraremos el restaurante más bonito de Lisboa: de espaldas al lugar de las salidas y  las llegadas (La estación de Santa Apolônia) e con las ventanas rasgadas sobre el rio. ¿No es el río un lugar de embarques también? . Bica do Sapato está en el medio. La virtud también lo está. 

En invierno, la lumbre del hogar nos hace sentir en casa, un maravilloso encuentro entre la combustión y la comunión. Durante el verano, el sol se despereza sobre los vidrios, sin desdeñar la buena vida. John Malkovich, quien un día ya se rindió a los encantos de Pap´Açorda, se dejó seducir por una idea: Fernando Fernandes, José Miranda y Manuel Reis (tres de los hombres que mejor conocían la vida y el apetito de Lisboa) se lanzaban ahora hacia un nuevo restaurante. Tomándole el pulso a la ciudad, también se llega al estómago. Afortunados aquellos que conocen el suelo que pisan. 

Malkovich se unió al proyecto y se asoció. 

Lo fascinante de Bica do Sapato son los muchos detalles que podemos descubrir en cada visita. ¿Esto ya estaba aquí?. Porque es preciso prestar atención al plato sin perder de vista el mundo alrededor de nosotros: la música que se oye, las flores que nos distraen del vino, (con la misma importancia que un hombre o una mujer bonitos) e no aterrizar directamente en la mesa sino dejarnos hipnotizar por el movimiento del bar. 

En la planta baja, la comida es portuguesa, con otras delicias. Subiendo las escaleras vamos al encuentro del sushi (pero no se priven de pedirlo en las mesas de aquí abajo)

Cuando aparece algún extranjero, nunca puedo dejar de traerlo aquí: ¡No solo por un reconfortante arroz de cabrito, o por un bacalao sobre una cama de huevo y patata! ¡Es porque, al ritmo de Rufus Wainwraight, Dead Combo o Nicolas Jaar, por fin podemos explicar por qué la luz de Lisboa se refugia en este restaurante! E al salir de aquí, con el estómago feliz, entender por fin el significado de la palabra “saudade” que es mucho más que echar de menos. 

Defiendo que debemos volver siempre a los amores. A los amores que son también lugares donde fuimos felices.


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